Un viaje de estudios para el olvido

Cuando era joven me dispuse con mis compañeros de la universidad para ir a un viaje de estudios que nunca olvidaré.

Me encontraba con mis amigos en el centro de México DF, en donde nos divertíamos conociendo lugares y yendo al cine. A pesar de tanta diversión yo sabía que debía volver antes al hotel en donde nos hospedábamos puesto que tenía que preparar una presentación para el día siguiente, es por ello que alrededor de las ocho de las noche decidí volver al hotel sola, y mis amigos se quedaron paseando y conociendo lugares.

Al llegar al hotel me dispuse a poner la radio, ya que en ese entonces había poca televisión, y de esa manera me puse a repasar todo lo que tenía que exponer al día siguiente. De repente sentí que la radio dejó de sintonizar con normalidad, pero no le tomé demasiada importancia, por lo que continué estudiando lo que tenía que exponer.

A los minutos comencé a sentir una respiración muy cerca de mi cabeza, por lo que me quedé estupefacta para saber si era una simple brisa de aire o era una persona. Al estar con la piel erizada por varios minutos decidí ver el espejo que se encontraba arriba mío y vi claramente a una persona mayor detrás mía agachada viendo qué es lo que estaba leyendo. Rápidamente grité con todas mis fuerzas y traté de ahuyentarlo, pero al levantarme no vi nada.

Rápidamente bajé hasta la recepción del hotel, en donde el gerente me tranquilizó y se ofreció en ir a revisar la habitación en donde me encontraba, pero no encontró nada. Decidí cambiarme de habitación para dormir esa noche, y al otro día decidimos con mis amigos cambiarnos de hotel, debido a que ellos vieron que yo estaba muy segura de lo que había visto y del miedo que tenía en volver a ese lugar.

Un viaje de estudios para el olvido

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