La primera estrella del crepúsculo

La primera estrella del crepúsculo

El cielo, esa enorme extensión inalcanzable que siempre ha sido tan cautivadora para los hombres, posee todo un universo de historias sin conocer. Mucho se ha escrito ya sobre las estrellas, e incluso con las estrellas pues no se deben olvidar las muchas constelaciones que se han creado. Pero verdaderamente sobre las estrellas, ¿se ha escrito alguna vez? Esta es la historia de una estrella aventurera, grande y brillante, que quería ser leyenda en el lugar donde habitaba y que por osada ha quedado relegada a una posición solitaria en el medio del firmamento. Nos referimos, claro está, a la primera estrella que aparece cuando agoniza la luz del sol poniente.

Todo comenzó hace muchas eras, cuando las estrellas poseían cuerpos parecidos a los nuestros y eran lo único existente. Todas las estrellas, orgullosas de sus brillos, competían entre sí y con el día para ver quién era de entre todos la más brillante. Había grandes estrellas que solían ganar siempre, mientras que las pequeñas que a duras penas se distinguen en el cielo normalmente solo observaban la competencia.

Una de estas grandes estrellas era Yıldız, una de las más brillantes, y usualmente la ganadora de las competencias. El éxito constante de Yıldız frente a las otras estrellas causó que el ego de esta llegara a niveles, curiosamente, “estratosféricos”. A puntos tales que la ambición de esta estrella fue eclipsar el brillo del día mismo, cambiarlo por el suyo, cosa que desgraciadamente intentó.

Antes de que comenzara una de estas competencias Yıldız se decidió a cruzar hacia el lado del día, brillando cada vez más y más hasta quedar como un gran punto plateado en el cielo. Estaba convencida de que iba a poder ganarle al día y convertirse en una leyenda, pero no pudo eclipsar su luz, y consiguió quedar atrapada fuera de la noche, en el solitario crepúsculo.

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