La leyenda del grillo

La leyenda del grillo

Las leyendas cortas unen elementos de diferentes épocas y culturas. Sin embargo, una de sus peculiaridades fundamentales es que hablan sobre algún valor o costumbre imperecedera en cualquier sociedad. A continuación les voy a contar la leyenda del grillo, la cual tiene como ingrediente principal a la buena suerte.

José Juan de Alarcón estaba acampando en el bosque en una noche fría, cuando de momento uno de sus hijos oyó un ruido.

– ¿Qué es eso papá?

– Es un grillo.

– ¿Puedo buscarlo para luego pisarlo?

– Por supuesto que no hijo. Tu abuela me decía que los grillos son animales ancestrales que con su canto traen la buena fortuna a las personas que los escuchan. Sobre todo si es una noche como la de hoy en la que hay luna llena.

– ¿Y para qué necesitamos nosotros buena suerte, si tenemos todo lo necesario?

– Como sabes, lo más importante es la salud. Ésa favorablemente siempre nos ha acompañado. La segunda cosa que no puede faltar en un hogar es el amor, ya que eso nos hace mejores personas con nuestros semejantes.

– ¿Pero qué pasa con el dinero papá, si eso también es muy importante?

– Desde luego, el dinero te permite adquirir muchas cosas, pero a veces puede acarrear la soledad. Quizá, si tuviéramos un poco más de plata, viviríamos más holgadamente, pero en fin ya llegará el momento en que las cosas cambien.

– Bueno papá ¿puedo buscar al grillito de todas formas? te prometo que no le haré ningún daño.

– Está bien hijo. Solamente no te alejes demasiado.

El niño se levantó y empezó a seguir el sonido del insecto. Caminó unos cuantos metros y súbitamente se topó con una gran pared de piedra que estaba cubierta por ramas y hojas.

– ¡Papá, ven pronto! El grillo se metió a esa cueva.

El hombre acudió al llamado de su vástago y al llegar al lugar se volteó y le dijo:

– No es una cueva. Es una mina de oro. ¿Ves te dije que nos traería buena suerte?

Después del hallazgo la vida de nuestros protagonistas cambió radicalmente. No obstante, Juan José de Alarcón jamás cambió su forma de pensar y habitualmente continuaba buscando la manera de cómo ayudar a los demás.

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